Lo que (no) es diseño en México: 10 ideas

Por: Carolina Haaz

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¿Qué significa “diseñar” en México? En 2018 se le otorgó el título Capital Mundial del Diseño a la Ciudad de México. ¿Qué implicaciones tiene este nombramiento en las escenas locales y nacionales? Kassim Vera, especialista y editor de la publicación especializada Emerge, anotó algunas ideas sobre la práctica de diseño en el país.*

  1. El nombramiento de la Ciudad de México como Capital Mundial del Diseño nos ha ayudado a intercambiar, discutir y repensar los alcances del diseño: qué no queremos ser, cómo queremos impactar, cómo queremos (o no) ser vistos, qué responsabilidades aceptamos y cuáles rechazamos.
  2. A inicios de la década, el diseño en México era percibido, incluso por los estudiosos de la disciplina, como algo superfluo. Todo eran muebles bonitos u objetos utilitarios —¿cómo podría ser diseño si no sirve para algo?, pensábamos—. Los discursos hablaban únicamente de forma y función; el puesto de trabajo para un recién egresado se limitaba al del mejor dibujante en un estudio de renombre. Hoy, en cambio, hablamos de género, política y futuro.
    Bienvenido/Welcome. Christian Vicanco para Los Patrones
  3.  Es posible pensar en diseñar para la diversidad: funcional, de género, económica, de movilidad o cultural.
  4. Desde esta perspectiva, el trabajo de Marisol Centeno a través de Bi Yuu —marca local especializada en tapetes y complementos textiles de diseño— llama la atención no sólo por su gran abordaje estético, sino por su responsabilidad social. Este proyecto ha logrado generar unaen las comunidades de mujeres que se dedican a la manufactura textil en Teotitlán del Valle, en Oaxaca, mediante la producción y el involucramiento completo de las trabajadoras.
    Cortesía de Bi Yuu.
  5. La urbe es un espacio compartido, de transición. Es el campo perfecto para diseñar por su diversidad de usuarios, contextos y funciones; demasiados hábitos por generar o erradicar. En México existen compañías como BKT Mobiliario Urbano, donde el humano y el disfrute de la ciudad se convierten en ejes para diseñar. Su trabajo más reciente es el ciclo puerto BKT-CP-009. Más que un equipamiento público, me parece un statement que reconoce al ciudadano que llega en bicicleta.
    BKT Mobiliario urbano, Cilopuerto BKT-CP-009. Fotografía por Adolfo Navarro.
  6. Es necesario posicionar a la disciplina como agente de cambio. Esto, por supuesto, no sucede con un festival anual sino con la promoción y la continuidad de iniciativas de diseño de gran impacto.  Un ejemplo: la llegada del festival holandés What Design Can Do a la Ciudad de México —en 2019, aún sin fecha confirmada—, dedicado a hacer pública una investigación respecto a un reto global para proponer soluciones.
  7. Cada vez más, las nuevas generaciones trabajan de forma activa con despachos o estudios, no sólo dibujando planos sino a través de la colaboración conceptual, documental y comunicativa. Así, el diseño en el país ha entendido que no puede consolidarse si no es multilateral.
    Cortesía de Tributo.
  8. En México, el diseñador tiene claro que debe colaborar y que este verbo no implica, simplemente, trabajar, sino intercambiar ideas, argumentos y posiciones. De este modo, estudios como el de Jorge Diego Etienne, en Monterrey, tienen sus puertas abiertas a estudiantes para que conozcan los procesos, revisen su bibliografía y hagan preguntas. Esto también es diseño: así se verá reflejado en los planteamientos de las próximas generaciones.Proyecto de la ITESM: México Paralelo. Profesor: José de la O. Alumnos: Fernanda Morril, Victor Flores, Marco Jurado and Irving Villanueva.
  9. Espacios de intercambio: Los ámbitos educativos, los museos y las publicaciones son los lugares en que convergen todos los factores que hemos abordado. Su importancia radica en formar, producir pensamiento y transmitirlo. Personajes como Ana Elena Mallet (curadora independiente), Jimena Acosta (curadora independiente) o Mario Ballesteros (director y cofundador de Archivo Diseño y Arquitectura) han aportado recursos invaluables a la disciplina que, hasta hace pocos años, no eran comunes.
  10. Otro diseño en México: El proceso toma tiempo y es, en esencia, iterativo, pero el diseño se está posicionando, cada vez más, como agente de cambio. Lo importante es notar que hay más lugares para la reflexión, una mayor diversidad de áreas de desempeño y espacios de incidencia. Muchos creadores permanecerán en el lugar común de la rápida producción y venta, sin tomar en cuenta ningún tipo de trascendencia social o cultural. Sin embargo, el diseño es otro: mejores ideas, más planteamientos, discusiones profundas.
*Este contenido es un extracto (editado y modificado por motivos de legibilidad en su versión digital) del ensayo “¿Qué (no) es diseño en México?”, publicado en la edición de noviembre de 2018 de Bleu & Blanc.
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