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Arte y Cultura

El arte del Kintsugi, el amor a nuestras cicatrices

Por: Luciana Cacciaguerra 18 Dic 2020
Reflexiones acerca del Kintsugi, el arte japonés de la “reparación con oro”.

El Kintsugi es un termino japonés muy generoso bajo todo punto de vista; no tiene una traducción exacta, pero se acerca mucho a algo así como “reparación con oro” o “unión de oro”. Se refiere al antiguo arte de la reparación de objetos de cerámica que empezó en el siglo XV en el país nipón.

La historia cuenta que el Shogun Ashikaga Yoshimasa tenía un tazón preferido para la ceremonia del té, el llamado chawa. Al quebrársele, lo envió a China para que lo restaurasen, sin embargo fue mucha la decepción cuando se lo devolvieron malamente y toscamente engrapado. Entonces se lo envió a los artesanos japoneses esperando que encontraran una mejor solución. De hecho, lo que hicieron fue algo maravilloso, uniendo las piezas con oro y transformando el tazón en una verdadera obra de arte.

Pero como todo lo que proviene de Japón siempre tiene un significado mucho más profundo y amplio de lo que parece, el Kintsugi es también una filosofía que nos lleva a aceptar nuestro propio dolor y a transformarlo en algo maravilloso como testimonio de nuestro proceso de evolución.

kintsugi tazon

Kintsugi en lo profundo

Interesante es detenerse a entender el proceso de reparación, el cual consta en sacar la resina de un árbol particular: el Urushi que se encuentra en Japón, China y Corea. La resina es venenosa al tacto, por lo que hay que manejarla con mucho cuidado y experiencia. Ésta se recoge específicamente entre julio y septiembre y su color es blancuzco; luego el proceso sigue con la purificación donde se deshidrata y tiñe y ya está lista para ser usada.

Es fascinante ver como un objeto aparentemente destrozado adquiere un aire noble y elegante, cuando se evidencian sus rupturas en oro o negro. La técnica del Kintsugi crea piezas únicas, ya que cada objeto tiene quiebres diferentes y por tanto ninguna es igual a otra.

Podemos extrapolar la filosofía del Kintsugi a nuestra vida moderna, en la que las personas priorizan la perfección, la estética, la belleza y sobre todo, esconder las imperfecciones o errores para seguir compitiendo en una sociedad arribista y oportunista tanto como superficial.

kintsugi proceso

El saber aceptar nuestros errores y defectos como algo intrínseco a nuestro ser, y comprender que de todos ellos aprendemos y nos convertimos poco a poco en lo que somos cada día, es un proceso digno de una elevación emocional y espiritual considerable.

No solo en términos personales, sino también en términos de aprender a remediar las equivocaciones y el daño que le causamos a otros a los que a través de ello hacemos sufrir. El enmendar lo malo, y en consecuencia dar más amor y cuidado, es algo que no solo se refleja en los demás sino que se nos devuelve a nosotros mismos como beneficio. Es el alternar del dar y recibir, del asumir la resiliencia, de amarnos como somos, de aceptarnos integralmente sin reservas para poder crecer.

Las grietas de las piezas rotas que en el caso humano son sus rupturas internas, son precisamente lo que permite que entre la luz y aclare la obscuridad que tenemos internamente y se nos hace difícil mostrar por miedo a ser rechazados. Esa obscuridad que nos acostumbra a esconder lo que no nos gusta; nos eximimos de ser simplemente espontáneos y dejarnos ver desnudos, hasta llegar al colmo de inhibir cualquier verdadera emoción o sentimiento que nos pueda delatar.

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La leyenda de por qué los japoneses reparan con oro la porcelana rota

El proceso de secado del Kintsugi es largo y lento, se trata de aplicar varias capas de resina y dejar que se sequen lentamente sin poder acelerar el proceso de ninguna manera, por lo que aquí es cuando podemos hacer la analogía con la paciencia, virtud con la que se nace pero que no sabemos utilizar hasta que la vida nos pone frente a situaciones en las que no podemos hacer absolutamente nada para contrarrestarlas y lo único que nos queda es sacarla a flote y hacernos una razón del hecho que no podemos tener siempre el control.

Si hay alguien que ha representado la paciencia por antonomasia fue Kafka y en uno de sus libros, El Proceso, textualmente invitaba a dejarse llevar y aceptar todo para que así con calma y paciencia pudiéramos superarnos a nosotros mismos y crecer. Hecho que comporta despertar lentamente gracias a un sinfín de decepciones, tristezas y fracasos como también de éxitos y alegrías, vivencias que nos construyen literalmente.

Si bien hay algunos expertos en Kintsugi, como el famoso Takehito Kobayashi, uno de los pocos que han quedado dominando la técnica original, que piensan que no todos los objetos son dignos de ser reparados en cuanto si no tienen un “alma” enriquecida tampoco podrán inventársela aun después de haber sido reparados con materiales preciosos como el oro, en el contexto humano es una teoría que no tiene lugar dado que el ser humano tiene una espiritualidad profunda y fascinante.

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kintsugi plato seletti

La filosofía del Kintsugi es una lección que hay que atesorar porque así como transforma los objetos en piezas de especial belleza también nos convierte en seres humanos mas bonitos, realza cualidades como la humildad de saber esperar, aumenta nuestra autoestima, nos enseña a resolver nuestros propios conflictos internos, nos enseña a bajar la cabeza con dignidad porque las rajas se remedian con oro y todo esto nos convierte en obras de arte como las que repara y en una palabra nos enseña la resiliencia, factor fundamental para la sana supervivencia.

Muy a tono quedan las palabras del famoso Ernest Hemingway que decía “el mundo nos rompe a todos y luego algunos se hacen mas fuertes en las partes rotas”. Seamos nuestros propios maestros de Kintsugi.

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