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Arte y Cultura

¿Cómo ser un buen coleccionista de arte? (o de cómo comprar no es coleccionar)

Una guía informativa y reflexiva sobre las buenas y malas prácticas del coleccionismo.
Escrito por: Revista Bleu&Blanc

A través de entrevistas con expertas y su propia experiencia en el medio, la autora de este texto, Andrea Cuevas, revisa las posibilidades del coleccionismo en el panorama actual del mercado del arte. (Una versión completa de esta investigación fue publicada en nuestro Especial de arte — Febrero 2020. Encuéntralo aquí.)

 

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Quizás un coleccionista de arte tendría más autoridad para hablar sobre el tema; yo escribo guiada por la curiosidad de saber cómo ha funcionado esta práctica en México y cuáles son los vicios o virtudes que hay detrás del interés por conformar un acervo de este tipo. Con suerte, mis dudas pueden ser las mismas de aquellas quienes busquen algunas respuestas y guías para iniciarse en este camino. De ahí que comience con un título sugerente: si para coleccionar hay que empezar por comprar, ¿por qué el impulso de hacerlo no es suficiente?

3 razones para coleccionar

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Para muchos, su más cercana —y quizás— única experiencia con coleccionar se remonte a la infancia, cuando resultaba tremendamente tentador tener el mayor número de tazos diferentes o completar el álbum Panini del Mundial de Futbol. Sin duda, hay algo en el hecho de juntar objetos que produce un placer especial. Una satisfacción casi inexplicable que puede saciar ya sea el anhelo de preservar el placer o custodiar la memoria.

 

En La psicología detrás del coleccionismo, Alberto Desfassiaux explica las tres razones principales para coleccionar: la función útil, en términos económicos, de un objeto; el valor emocional o sentimental; y el estatus que puede otorgar. ¿Pero cuántos de nosotros aún resguardamos aquellos juguetes, videojuegos, libros o películas que en cierta medida constituía una parte de nuestra historia? Y si aún los tenemos, ¿a qué se debe?

Ferias de arte como Art Basel han sido fundamentales en el crecimiento del mercado del arte

La galería alemana Galerie Guido W. Baudach en Art Basel. Foto: cortesía de la feria

 

En la base —más primitiva— de coleccionar se puede encontrar la respuesta. El historiador James Clifford decía que hay una doble relación del coleccionista con el objeto: la “correcta”, que corresponde a una posesión gobernada por reglas; y la “primitiva”, que es salvaje, producto la mera acumulación o, mejor dicho, del fetichismo. Imaginemos, por ejemplo, ¿cómo se construiría nuestra memoria — personal o histórica— si las sociedades antecesoras hubieran respondido al mero impulso de acumular? O ¿qué clase de historias narran los objetos que han sido reunidos con el fin de ser coleccionados o archivados?

En las ferias de arte, el papel de los vendedores de cada galería es informar sobre la obra e iniciar el proceso de venta con los interesados

Frieze Londres, 2019. Cortesía de la feria

Los nuevos coleccionistas

Recuerdo que mientras trabajaba en una galería —hoy extinta—, la mayoría de los compradores buscaban las piezas más pequeñas y baratas para decorar los diferentes cuartos de sus casas. Lo desconozco, pero me atrevo a pensar que el declive de ese negocio se debió, en gran parte, a un relevo generacional que ve en el arte un interés más allá del decorativo.

Para Ana Paula de Haro, Directora de ventas de la galería OMR (ha estado al frente de diferentes departamentos en las galerías Travesía Cuatro en Madrid, Laurent Goldin en París, y en el Gallery Weekend México), en los últimos años se ha dado un cambio de actitud en los coleccionistas de México: “Ya hay una generación de jóvenes que no compran sólo para decorar. Claro que sigue siendo un grupo bastante reducido, pero su interés es el de comenzar una colección; están cada vez más preparados y hacen investigación de cada artista que les interesa”.

Aunque en las generaciones más jóvenes sigue latente el impulso decorativo, también es común buscar otras opciones en las ferias más nuevas. En los últimos 10 años la oferta de ferias de arte para coleccionistas jóvenes ha ido cada vez más en aumento: desde Material Art Fair y Salón Acme —que se realizan en febrero— , hasta la Feria de Arte Mexicano Accesible (FAMA) en Monterrey y la Feria de Arte Individual (FAIM) en Ciudad de México, que ofrecen obras a un precio máximo establecido de 60 mil pesos.

Una foto de archivo de los coleccionistas mexicanos Carmen Tejero de Carrillo Gil y Alvar Carrillo Gil. Foto: inba.gob.mx

Cambios en la práctica

La tendencia, al menos en nuestro país, parece apuntar a un coleccionismo enfocado menos en el mercado capitalista que en la economía creativa. “Es importante ver el mercado del arte como una industria creativa”, dice Ana Castella, actual Jefa de Desarrollo en el Museo Tamayo —también fue parte de la galería alemana Sprüth Magers, asociada de ventas de galerías kurimanzutto y directora de la galería joségarcía,mx—, “la cultura es parte de una economía formal [y] el trabajo del artista se debe cobrar como cualquier profesión u oficio”.

“Retrato de Michele Marullo Tarcaniota” es el último retrato de Botticelli en manos privadas. Estuvo a la venta en Frieze Masters 2019 por 30 millonares de dólares. Debido al valor patrimonial de la obra, ésta debe permanecer en España. Foto: Cortesía de Frieze

 

Si bien Zona Maco ha tenido un papel trascendental en la consolidación del mercado del arte en México, al menos desde que se estableció en 2003, actualmente existen otras propuestas que se alejan del modelo de las ferias y que centran sus esfuerzos en promover, por un lado, el trabajo de artistas jóvenes sin galerías y, por el otro, la venta de arte a una escala más accesible. Entre ellas se encuentran la Tradicional Subasta (Subasta. Arte para la vida real), organizada por artistas y que en diciembre pasado ofreció obra de 36 creadores asentados en México a precios que iban de los 300 a los 3000 pesos, así como una subasta que comenzó la puja con 500.

Y aunque se puede pensar que ahora hay un mayor auge, en México el coleccionismo no es un tema nuevo. Se pueden reconocer a coleccionistas clave del siglo XX como Alvar Carrillo Gil o Rufino y Olga Tamayo, o a figuras actuales como Eugenio López Alonso e Isabel y Agustín Coppel, quienes figuran constantemente en la famosa lista de los 200 coleccionistas de arte más importantes del mundo de la revista ArtNews. Los cuatro casos son ejemplos de un coleccionismo que se encaminó, bajo diferentes contextos y condiciones, a la creación de museos, fundaciones y asociaciones que aun a la distancia continúan apoyando el estudio, la difusión y la investigación del arte moderno y contemporáneo.

¿Qué hace a un buen coleccionista?

Si bien no hay una fórmula exacta, ¿qué se debe considerar para hacer del coleccionismo una práctica significativa? El conocimiento, el compromiso y la creatividad son las herramientas claves. “Sin duda, mientras más referencias históricas o contemporáneas tengas, más se enriquece la experiencia”, señala Ana Castella. Por su parte Ana Paula de Haro aconseja a los nuevos coleccionistas entrenarse y hacer trabajo de campo por lo menos un año o dos antes de comprar: visitar exposiciones en museos, galerías o espacios independientes, leer sobre historia y teoría del arte, e incluso platicar con los artistas. Sí, eso es posible. En los nuevos modelos de ferias como FAIN, los asistentes pueden platicar directamente con los artistas sobre su trabajo.

Otro aspecto importante es la valuación de una obra. Si bien es complejo valuar una idea, como bien lo apunta Castella, «el trabajo de un artista adquiere cierto valor [paulatinamente] según el lugar dónde estudió, cuál ha sido su trayectoria o en qué exposiciones ha participado». Todos son factores que pueden variar en importancia de acuerdo a las propias dinámicas del sistema y el mercado del arte. Por ejemplo, «puedes comprar la obra de un artista a un muy buen precio», explica Castella, “y en cinco años se puede disparar por varias razones: representa a su país en una bienal, está en una exposición importante, o por la tendencia del mercado, lo que hace que su trabajo pueda doblarse o triplicarse [en precio]”.

Cómo ser un buen coleccionista

Foto: Cortesía Frieze London

Una insignia personal

Al momento de plantear una estrategia de selección, Castella no considera que una buena colección deba tener una línea específica, sino un insignia personal. En contraste, De Haro apunta hacia otra dirección: “He visto muchos coleccionistas que compran de todo un poco y después que comienzan a entrar en un coleccionismo más serio quieren vender piezas para crear una cierta línea”.

Además de fomentar el compromiso social que puede derivar de tener una colección, la Directora de ventas de OMR también sugiere designar un presupuesto muy claro. Porque, como ya lo decía Patricia Phelps Cisneros, una de las coleccionistas más importantes de América Latina, el reto de formar una buena colección está en el tope del presupuesto.

Obra de María Freire (1954) donada por la coleccionista Patricia Phelps de Cisneros al Museo de Arte Moderno

Obra de María Freire (1954). Museo de Arte Moderno, Nueva York. Donación de Patricia Phelps de Cisneros a través del Latin American and Caribbean Fund en honor a Gabriel Pérez‑Barreiro

 

Dejar huella

El mercado del arte en México se ha fortalecido en las últimas décadas, a tal grado de jugar un papel —si bien no protagonista, sí importante— en la creación de una escena del arte nacional que ha fraguado su potencia en la multiplicación de galerías comerciales, el desarrollo de espacios independientes y la creación de residencias y escuelas de artes para formar tanto a artistas como a investigadores del país y el extranjero.

 

 

El verdadero coleccionista

Aunque existen casos extremos, como el consumismo voraz que prevalece en las ferias y las subastas o las cifras estratosféricas que alcanzan las piezas de artistas vivos, el coleccionismo ha estado históricamente ligado al arte, al menos desde el desarrollo de la burguesía europea en el siglo XVI. Quizás a la cautela, al momento de coleccionar se debe sumar la creatividad. El coleccionismo como acción es también una forma de preservar la memoria de diferentes épocas históricas y una posibilidad de volver a revisitar el pasado.

Ya lo decía Duchamp: “El verdadero coleccionista es un artista al cuadrado. Elige cuadros y los cuelga de la pared. En otras palabras: pinta una colección”.

 

 

Nota

Junto a Eugenio López Alonso (Grupo Jumex) e Isabel y Agustín Coppel, en los últimos dos años también han aparecido en la lista de ArtNews coleccionistas mexicanos como Gabriela y Ramiro Garza (Grupo R), y Bernardo Gómez Martínez (Vicepresidente ejecutivo de Televisa). Aunque los criterios de selección no son dados a conocer por la publicación, algunos de los factores que se toman en cuenta son el monto promedio de inversión anual y la relevancia pública de su colección en exposiciones en museos o instituciones públicas y privadas.

Sobre la autora

Andrea Cuevas (Ciudad de México, 1986) es editora, escritora e investigadora independiente. Es licenciada en Teoría del Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana y estudiante de la Maestría en Historia del arte por la UNAM. Fue jefa editorial del Museo Tamayo y Coordinadora editorial de la revista Código. Ha escrito para medios como GasTV, Harper’s Bazaar, La Ciudad de Frente, Huffington Post, Expansión, A by Andares y Artishock (Chile).

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