Arte experimental, un reto para las nuevas generaciones en el teatro

Por: Revista Bleu&Blanc

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Se le conoce como arte experimental a toda obra que está fuera de lo cotidiano y más orientada a lo instintivo o lo intrínseco. Esta forma de expresión artística busca llevar al espectador a vivir una experiencia real, única y personal, es tan abundante en nuestro entorno pero a veces no la apreciamos porque no tenemos el conocimiento de lo que es. Eso me hace peguntarme si ¿será que todo arte que hoy en día llamamos clásico, o que influenció una era en el momento de su creación, fue también llamado en ese entonces experimental?

La respuesta es muy subjetiva, pero a mi manera de verlo sí. Picasso es uno de los ejemplos más claros de ello, como fundador del cubismo, que en ese entonces salía completamente de lo común, que para el espectador de aquella época, tal vez no tenía sentido y no le fue fácil aceptarlo. Pero la necesidad del artista de cuestionar lo que nos rodea, especialmente en tiempos de crisis (políticas y culturales), siempre es mucho mayor que el quedarse con lo que se denomina “normal”.

Ale Fipps

¿Por qué el arte experimental no es tan popular o apreciado en nuestro país? El teatro experimental o avant-garde da uso distinto del lenguaje y del cuerpo para cambiar la percepción y crear una nueva y mucho más activa relación con el público, involucra e invita a la audiencia a tener su propia perspectiva y emoción de lo que ve. Eso suena ideal, pero a veces estamos muy acostumbrados a ver lo que alguien más quiere que veamos.

La educación juega un rol importantísimo en este asunto, porque no nos enseñan a ser independientes, perceptivos y mucho menos a sentir. No existe la educación artística como tal, solo para unos cuantos. El desarrollo de la creatividad y de los sentidos, la filosofía y el pensamiento abstracto está escaso.

Muchos aceptan cualquier cosa que se les da, aunque esto no les haga sentir nada real o trascendental en su vida. No existe cultura por el arte en una buena parte de la sociedad, no hay interés de profundizar o saber lo que el otro piensa, siente, o quiere decir. Por esto, el público para el arte cada vez es menos, y para este género en particular mínimo.

ale fipss teatro

Y también ahí, en este mismo nivel de inconsciencia y desinterés, se encuentran algunos que se dicen llamar artistas, pero que su principal objetivo no es dar un mensaje, hacer sentir algo a su espectador o contar una historia relevante; que creen que el estudio y la preparación es irrelevante y que el fin último de su carrera es ser famosos y alabados.

Haber tenido la oportunidad de salir de mi amado país y darme cuenta que hay otros lugares del mundo en donde el teatro experimental es tan apreciado como cualquier otro género, que hay un público sólido que lo exige, lo busca y lo procura, ha sido lo más revelador que he podido vivir en el tiempo que llevo en Estados Unidos.

Como actriz entré en un mundo nuevo, ha sido un reto enorme comprenderlo y aprender a amarlo, pues es un espacio creativo que ningún otro género te da. El proceso creativo es mucho más intenso y menos analítico que el realismo; las opciones son infinitas cuando se trata de crear, no hay una regla o una manera en particular, pero la que a mí me parece más fascinante es: construir un personaje realista, someterlo a situaciones de su vida personal (improvisaciones) y momentos íntimos que nos lleven a descubrir las características más destacadas y únicas que lo representan.

ale fipps actriz

El resultado de esta de-construcción es la parte surrealista, con la cual se trabajará de ahora en adelante, al exponerlo a diferentes circunstancias y al contacto con otros personajes, ahí se elabora la relación entre ellos y nos quedamos con los momentos más destacados de esa relación para finalmente crear un montaje visualmente impactante y 100% emotivo, con o sin diálogo. En algunas ocasiones la integración de marionetas, utilería extravagante y juego de luces complementan el espectáculo.

La capacidad de expresión y el alcance que tiene al corazón y a la vida de la gente es enorme y muy satisfactorio. Ver la motivación con la que salen de cada función es un motor absoluto a seguir haciéndolo y a buscar más espacios donde crearlo. Porque así como cada noche presentamos el mismo espectáculo, al mismo tiempo hacemos 300 distintos, porque cada persona tiene una experiencia diferente, una conexión única con diferentes momentos de la obra.

Aquel que está abierto a recibir y sentir, es aquel que puede cambiar su realidad y al cambiar la realidad, cambiamos personas. Por ello estoy completamente convencida que el arte puede cambiar corazones, personas, vidas y el mundo.

Por Ale Fips.

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